Hacía mucho que no dedicaba nada a uno de los vicios que más alegrías me ha dado durante muchos años. El Ska. Antes de continuar en breve con el repaso a la historia de este género, os dejo aquí una rareza de la looser más carismática de los últimos tiempos, Amy Winehouse.
Lleva varios años retirada de la prensa y el acoso de los fans en la paradisiaca Jamaica. Allí se ha empapado de todo lo que supone la música autóctona de este país que no es el reggae, no. Es el Ska. El sonido de los Skatalites, Prince Buster, Desmond Dekker y Laurel Aitken. La música más vacilona y positiva que ha pasado por el sistema solar.
Durante todo este tiempo de meditación y relax no solo tomado el sol y degustado todo los placeres que ofrece la tierra de la isla caribeña. También ha estado componiendo el que será su próximo e inminente disco y ha realizado estas versiones que no ha dudado en grabar. Para ello nos ha dejado The Ska Ep (click aquí). Cuatro canciones de la mejor tradición kingstoniana, con covers de Toot & The Maytals, The Special, unos tal Andy & Joe que desconozco e incluso el Cupid de Sam Cooke, que se adapta como un guante de látex a los ritmos sincopados de este estilo.
Su banda se desenvuelve extraordinariamente aquí, como si puedieran conseguir lo que les echen encima, y además con ese puntito de feeling que es lo más dificil. La Amy canta algo menos acertada que de costumbre, solo un escalón por debajo, como si en la primera toma ya hubiera quedado satisfecha. Menos da una piedra dicen por ahí.


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